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El coche clásico que sobrevivió a un secuestro

  • 19 dic 2016
  • 5 Min. de lectura

El 404 que sobrevivió a un secuestro Una apasionante historia

Son muchos los que admiramos los diseños hechos por Pinifarina y esta admiración ha llegado hasta el punto de que alguien movido por esa admiración encargara a secuestradores profesionales el secuestro de uno de ellos. Hoy relataremos una historia emotiva, la de la salvación de un 404 descapotable recuperado por su primer dueño, restaurado posteriormente por él y luego secuestrado por una banda de mafiosos

profesionales. Sobre Pininfarina recayó el encargo de realizar la variante cabrio del 404. Los genios italianos la tuvieron lista para el Salón de París de 1961, e inició su vida comercial al año siguiente, tan solo dos temporadas después de que lo hiciera el berlina del cual deriva. Pininfarina se convertía así además en socio de producción de la marca del león, al fabricar las carrocerías de este modelo en las instalaciones de Grugliasco en Italia, al igual que el cupé, presentado seis meses después que el cabrio. Luego estas carrocerías autoportantes eran trasladadas en tren o camión a Sochaux en donde Peugeot incorporaba finalmente la mecánica.

De sus hermanos más “vulgares”, las variantes dos puertas apenas heredaban la mecánica, mientras el resto, incluido el cuadro de abordo, eran únicos para estos modelos. Cuando lo mostraron por primera vez en París, la repercusión fue tanta y llegó tan lejos, que el importador de Peugeot en Uruguay, SADAR, encargó tres ejemplares. Arribaron a buen puerto, el de Montevideo, poco tiempo después, en 1962. De aquellos tres ejemplares, dos se vendieron a clientes y el restante se convirtió en el coche personal de la mujer de Nelson Güelfi, mandamás por aquel entonces de SADAR, la representación de Peugeot en URUGUAY. La familia lo disfrutó durante cuatro años, Eran temporadas muy recordadas por los Güelfi.

Y ya sabemos el gusanillo que nos ataca a los amantes de los clásicos y por eso al trascurrir los años, su hijo quiso recuperar el antiguo coche de su madre, pasaron más de diez años a la espera de alguna buena noticia que lo condujera a rencontrarse con el 404, el mismo sobre el que bebió los vientos frescos con que el río bañaba la rambla montevideana durante su infancia. La noticia más esperada la recibió hace solo tres años, cuando Horacio Moyano, encargado de la Colección Peugeot en la planta Nordex/SADAR, lo encontró en la ciudad costera de Mercedes, frente al Río Uruguay y convenció a su entonces propietario, el piloto local “Pompón” Álvarez, para que se lo vendiera de nuevo. Así nos relataron la noticia: “Álvarez lo compró en los años ochenta. Cuando lo encontré el auto había sufrido bastantes alteraciones, tenía pintura naranja, las llantas eran del tipo Argentinas de tres agujeros, le habían montado un cuentavueltas sobre el salpicadero.

Pero lo peor de todo es que estaba muy podrido, hasta la estructura estaba muy afectada y cuando lo subimos al transporte que lo trajo a Montevideo lo trasladamos con mucho cuidado, porque temíamos incluso que se nos partiera en dos pedazos. Sin embargo, el auto estaba completo, pues seguía manteniendo todas sus piezas originales. ¡Eureka! estaba listo para encarar una restauración en toda regla que le devolviera su originalidad .” Por otra parte la familia Güelfi y sus socios se dedicaban desde hacia años a coleccionar y restaurar algunos coches emblemáticos y así terminaron reuniendo una colección impresionante. El 404 debía seguir esa misma senda, esquivando las piedras y también las rocas que se cruzaban en el camino de toda buena restauración. Horacio nos recuerda aquellos intensos momentos: “para el Salón del Automóvil del Uruguay que debía celebrarse en noviembre del 2008planeábamos lanzar el 307 CC. Como continuador de la saga de descapotables derivados de modelos de calle y entonces nos propusimos exhibirlo junto al 404 convertible. Pero cuando esto se decidió sólo nos quedaban ocho meses para restaurarlo por completo.” Con la tarea encomendada se pusieron manos a la obra. “Pudimos recuperar prácticamente todo del auto, los embellecedores, los paragolpes ya que casi todo es de acero inoxidable y los conservaba. Creo que lo único que tuvimos que importar fueron los neumáticos, los tapacubos y el parabrisas para remplazar al original que se encontraba muy rayado”, agrega. Otro de los grandes retos de la restauración fue recuperar la bomba de inyección mecánica Kugelfischer, que era un sistema de alimentación opcional para su motor de 1,6 litros. ¡El 404 montaba la primera inyección mecánica en Europa para motores de menos de 2.000 cc., luego otras marcas seguirían su senda!. Finalmente consiguieron terminar al restauración a tiempo y lo exhibieron en el mencionado Salón.

Una vez finalizado éste, el 307 y el 404 se separaron. Cualquiera diría que el 404 pasaría a vivir una vida relajada a partir de entonces, consentido en un garaje y saliendo sólo a exhibiciones temporales, mientras el otro debía ganarse su pan a diario por las calles y carreteras del país. Pero su vida a partir de entonces se convertiría en un auténtico guion de película, que le depararía momentos de acción y suspenso a nuestro 404 Y fue entonces cunado para terminar de dejarlo en perfecto orden de marcha, tras aquella exhibición, Moyano, un empleado del propietario salió a probarlo por la zona. Lo aparcó en la calle, pero a la vista, para comer algo en un restaurante y al rato vio a lo lejos como el 404 partía por sus propios medios. Moyano nos trae a la luz los momentos posteriores a aquel terrible momento, sentado en un alto del recorrido del Rally del Río de la Plata: “nos enteramos que lo tenía una banda de secuestradores de autos. Una vez que conseguimos ponernos en contacto con ellos, mantuvimos negociaciones a lo largo de cuatro semanas para recuperarlo. El modus operandi era similar a cuando secuestran a una persona. Llegaron a citarnos en las gradas del Estadio Centenario, en medio de un partido de fútbol.” Ya encaminadas las negociaciones surgió otro obstáculo: “nos dijeron que el auto lo tenían en Brasil, a unos cuantos kilómetros de la frontera en Yaguarón.

Nos pidieron un rescate y tras su pago decían que se comprometían a devolverlo en el Brasil pero añadían que si lo queríamos en Uruguay teníamos que pagar un 10% adicional. Evaluamos que esto era lo más seguro para recuperar el auto y pagamos el rescate con el plus. Tras tres semanas de incertidumbre, un día me llamaron a las 3 de la mañana para avisarme que lo fuera a buscar, que lo habían dejado a 20 km de Montevideo. Por suerte, sólo tenía una muestras mínimos de malos tratos como algún aro abollado y la pintura algo rayada por culpa de una lona con la que seguro lo ocultaron al transportarlo a o desde Brasil.” El dueño se enteraría luego que alguien le había encargado a esta banda que consiguiera un ¡Fiat 1500 spider!, muy parecido a nuestro 404 y los secuestradores se equivocaron de auto. Aunque no de diseñador… “Con todas esas idas y vueltas y desde que pasó de calabaza a carroza ha recorrido ya mucho kilómetros. Conserva su hard top, en color negro, y lo disfrutan los socios de la empresa, quienes sólo decidieron cambiar el volante por otro de Peugeot de la época, porque no les convencía del todo dejar el original tan finito.” De los otros dos descapotables importados originalmente a Uruguay se sabe que uno está en manos de un coleccionista brasileño (esperamos que lo haya adquirido con métodos más amables…) y el otro lo tiene un restaurador de San Carlos (aunque se comenta que lo avistaron también de Entre Ríos, en manos de un constructor y coleccionista, quien sabe…). En el año 2010 se cumplió el medio siglo del 404, este convertible (uno de los 10.389 construidos) tiene, con tantas pequeñas “tragedias” que marcaron su vida, demasiado que festejar.

En este enlace podemos ver la restauración de un 404 Descapotable de inyección

 
 
 

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