"El ciclón de la Costa del Sol" azota de nuevo.
- 7 mar 2018
- 2 Min. de lectura
Restauración de su Maserati Ghibli 1969
Y es que en estos tiempos de borrascas y ciclones en nuestro soleado sur, Albayda Mecánica Clásica, vuelve a adquirir tintes taurinos. Y no sin razón, pues es éste el segundo coche, proveniente de un famoso matador, que restauramos en menos de un año.
El primero fue el Mercedes de Manolete, el gran diestro. Un trabajo muy complejo pero gratificante, ahora rueda con soltura por esas tierras de Andalucía.
Pero esta vez, nos enfrentamos a un reto aún mayor, la restauración del Maserati Ghibli fabricado en 1969 y que perteneció al gran matador Miguel Márquez, apodado “El ciclón de la Costa del Sol”.
Este gigante del motor de diseño Maserati, presentaba ingentes dificultades para su recuperación, pues este restaurador de clásicos, se encontraba con una problema añadido:
¡Nos vino en cajas!
Para ser exactos, llegó en 46 bultos. Y por complicar este puzle en 3d y sin planos… le faltaban piezas y muchas de ellas estaban tan deterioradas, que ha sido muy complejo su recuperación y en no pocos casos, hemos tenido que replicarlas.
Afortunadamente, contábamos con la entusiasta y minuciosa colaboración de su actual propietario, que con maestría y paciencia infinita, supo lidiar con proveedores y demás manuales, para cortar las dos orejas en los ruedos de internet, donde se lidian auténticas faenas, para centrar al “toro” y así llevarse a la caja, la codiciada pieza… y de esta guisa, iniciamos la tarea, planificando nuestro trabajo y vaciando cajas y cajas y más cajas.
Cada vez que lo hacíamos, a cada uno de los que formamos parte de este entusiasta equipo, se nos ponía la cara que se les pone a los niños, en los días de Reyes o cumpleaños…,¡Mira aquí están los relojes…, ah pues yo tengo los amortiguadores!

A fecha de hoy, las obsesivas cajas, han perdido su aspecto tenebroso y amenazador y han ido desapareciendo en manos de Carlos, el puntual empleado municipal, que al volante del camión de recogida de RSU, las ha hecho desaparecer, una tras otra, hasta no quedar ninguna.
Eso sí, no sin antes echar un vistacillo de reojo a alguna de nuestras naves, a los muchos clásicos que ahí rejuvenecen y no perderse detalle de cómo, poco a poco, ese Maserati ha ido adquiriendo forma, para dejar de ser algo irreconocible, en las manos de nuestros especialistas y artesanos, y de la esforzada Lorena, que día a día hacía crecer a nuestro Clásico .

Así pues y aunque reconociendo que con mucho paracetamol y paciencia de este entrenado sufridor… por fin.. .hemos pasado de un cascarón vacío… a algo que ya todos reconocen como un auténtico Maserati…¿sonará a Maserati?. Por supuesto… pero eso será motivo de otro blog.

Basten solo estas fotografías para ilustrar el alcance y dificultad de lidiar esta faena.
¡Va por ustedes!







































Comentarios